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viernes, 26 de julio de 2024

La cuentista Azcaria Prieto de Castro

La vida de Azcaria Prieto de Castro (1883-1970), campesina natural de Morgovejo, en la Montaña Oriental Leonesa, donde el analfabetismo era muy escaso, pasó la mayor parte de su vida en un pueblo palentino (Saldaña). Además de consumada narradora oral, Azcaria Prieto fue siempre una lectora activa, con una cultura superior a la de sus vecinos, en su mayoría analfabetos. Transmitió a sus hijos y nietos sus valores y su sed de conocimientos, lo que propició su ascenso en la escala social y económica.

El folklorista José Manuel de Prada Samper nos dice, en la revista Signo, revista de historia de la cultura escrita, nº 14 (2004), que el folklorista estadounidense Aurelio Macedonio Espinosa hijo descubrió las dotes de doña Azcaria Prieto como narradora durante una visita a Saldaña en la primavera de 1936. Espinosa publicó la totalidad de los cuentos de Azcaria en el momunental, por extenso, Cuentos populares de Castilla y León (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1987-1988).

También del folklorista José Manuel de Prada Samper, y sobre Azcaria Prieto, existe el libro El Pájaro que canta el bien y el mal: la vida y los cuentos tradicionales de Azcaria Prieto (1883-1970)(Editorial Lengua de Trapo, 2004).

Para más información: 

sábado, 14 de abril de 2018

Aquí también es posible

Cuando lo más habitual es que las empresas decidan ubicarse cerca de las ciudades, y que el medio rural envejezca y pierda a sus jóvenes, sorprende y gratifica encontrar ejemplos como el de Apaycachana, una empresa que en 2006 apostó por la Montaña Oriental Leonesa, por la localidad de Cistierna, para dar nueva vida a las instalaciones de la antigua Enervisa.
 

Hoy en el Polígono Industrial de Vidanes, los invernaderos que se construyeron para el cultivo de cebada, se han reconvertido a la producción en cultivo hidropónico de tomates y de sus 40.000 metros cuadrados salen 1.500 toneladas al año, o lo que es lo mismo, 23 kilos por cada metro cuadrado y ciclo, un récord que alcanzaron el año pasado y que, asegura, orgulloso, Diego González, responsable de la Unidad de Agricultura de Apaycachana, permite “competir con Almería e, incluso, estar por encima de algunas zonas”.
 

Fuente: http://www.agronewscastillayleon.com/una-empresa-produce-1500-toneladas-de-tomates-anuales-los-pies-de-los-picos-de-europa-en-leon

lunes, 9 de abril de 2018

Castilla también fue pionera...

Hablaremos hoy de alguien que no fue de Quintanilla de Onsoña, pero que merece la pena conocer y dar a conocer. Se trata de Luisa Medrano.

Ayer, un amigo me pasaba esta noticia. Resulta que, a nivel mundial, la primera catedrática de Historia era de Castilla. Luisa de Medrano alcanzó la cátedra en 1508 con solo 24 años. Fue contemporánea de Beatriz Galindo, la Latina, nombre que da nombre a un barrio de Madrid.

La periferia española no es mejor que nosotros. Castilla tiene genialidad.

sábado, 17 de marzo de 2018

Despoblación rural, una consecuencia de la ruptura antropológica

El medio rural español fue capaz de proporcionar nuevos habitantes a las ciudades españolas entre 1950 y 1980. Actualmente, el medio urbano no es capaz de dispensar al medio rural los habitantes que hagan que la población deje de descender. Paralelamente a este fenómeno, la población urbana, la de las ciudades, envejece y no tiene garantizado el reemplazo generacional. El futuro del medio rural pasa por la reactivación de la natalidad en todo el país. Una tasa de fecundidad de 2,2 hijos por mujer o superior es la que garantiza el reemplazo generacional y los efectos positivos de este hecho sobre la economía. Se ha desacreditado, y con dinero público, de todos, la maternidad, la paternidad y la familia desde hace ya muchos años de manera subrepticia de las maneras más variadas. ¡Gravísimo error!

Nuestro tiempo, el de la sociedad desvinculada, vive una ruptura inédita en la historia de la humanidad. Se trata de la ruptura antropológica, que significa la destrucción del reconocimiento de la naturaleza humana ocasionada por unos grandes vectores.

Desde esta perspectiva, la maternidad no se vive, a veces, como una realización natural de la dimensión material, física y psíquica de la mujer, sino una opción más entre otras y, además, vista con reserva, cuando no con oposición, porque implica un abandono temporal de la dimensión profesional, y un supuesto “supeditarse” al hombre. Ningún banco de óvulos devuelve la vitalidad de los 25 años a una mujer de 40, 45 o 50. ¿O no?

Mucho más importante que el blindaje constitucional de las pensiones, que no digo que no se tenga que hacer, es la promoción de la maternidad, la paternidad y la familia como modos de incrementar la natalidad. ¿Que ya se encargará la inmigración de tener hijos? Eso es como decir que mantenganos a una serie de países en la pobreza y el subdesarrollo para que sean esos países los que provean de personal sanitario, de conductores, de personal de cocina, de protección civil, de mano de obra y de un largo etcétera. Una parte de la sociedad de hoy, estimulada por los medios de comunicación de masas, se engaña a sí misma.


El amor al país o región empieza por querer que el país se perpetúe, y la promoción de la maternidad, la paternidad y la familia es todavía mejor que subvencionar la natalidad para alcanzar este objetivo.

A continuación, a modo de colofón, la excelente intervención de la historiadora María Elvira Roca Barea en la que reflexiona sobre la maternidad, la paternidad, la familia y el medio rural.¡Aunque el problema demográfico no solo es rural y desde hace años es ya patente en las ciudades!


lunes, 11 de septiembre de 2017

Sancha López, una paisana en la corte de los reyes de Castilla

Coronación de Luis VIII de Francia y Blanca de Castilla (Wikipedia)  

 

Sancha López era natural de la localidad vecina de La Serna, donde había nacido entre 1145 y 1170. En 1188, con el nacimiento de Blanca de Castilla en Palencia, fue la encargada de amamantar a la infanta. Blanca de Castilla, que llegó a ser reina consorte de Francia por su matriminio con Luis VIII de Francia, era hija de Alfonso VIII de Castilla y de la inglesa Leonor de Plantagenet. 

Sancha López fue recompensada junto a su marido Martín García con buenas tierras de labranza según privilegio que forma parte del Cartulario del Monasterio de Santa María de la Vega. Posteriormente, el rey Alfonso VIII confió a Pedro Rodríguez de Castro y a su mujer Urraca Rodríguez de Guzmán la crianza de la infanta Blanca en su casa de Itero de la Vega: "puerula infantissa Domina Blanca, nutriente in domo Petri roderici de Castro".

Fue beatificada por la Iglesia católica y el día 2 de diciembre es el que le corresponde en el santoral.

==Bibliografía==

Blanca de Castilla. En: Wikipedia. [consulta: 11 de setiembre de 2017]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Blanca_de_Castilla

SALCEDO TAPIA, Modesto. Noticias y documentos de Itero de la Vega. En: Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses. 1992, no. 63, pp. 514-515. 

jueves, 9 de marzo de 2017

Recordando a las parteras, grandes mujeres de la historia de nuestros seis pueblos

¿Cuántas personas han nacido en casa y en el pueblo? Entre los más mayores, todo el mundo ha nacido en casa y en el pueblo. Conozco casos, aunque de otros pueblos, de personas nacidas en plena siega en el campo.

A veces, una profesora de partos visitaba los pueblos para instruir en la asistencia a las mujeres que iban a dar a luz, pero durante siglos esta formación a las parteras se hacía por tradición familiar, pasando de madres a hijas, a sobrinas, a nietas.

Se avisaba a la partera cuando la madre notaba que había llegado su momento; si ella no podía, por alguna razón, había en el pueblo alguna que otra mujer dispuesta a asistir en el parto a la madre. Las parteras, a diferencia de las comadronas, no tenían la titulación para asistir en los partos, pero, evidentemente, venían desempeñando esta función desde el inicio de los tiempos y fueron aprendiendo por el método de conocimiento de ensayo y error.

Al inicio de las contracciones se buscaba a la partera, fuera la hora que fuese, y allí se personaba rápida y dispuesta a asistir para traer una nueva vida al pueblo.

Después de asearse lo mejor posible (hace muchos años no había agua corriente en las casas) en la palangana preparada, observaba el estado de la parturienta y si estaba todo dispuesto: toallas y sábanas limpias, tijeras, hilo para atar el cordón umbilical... y agua puesta a calentar al fuego para lavar al niño en cuanto naciera y a la madre.

Una especie de ampollita de cristal con un hilo en alcohol en su interior se empleaba para atar el cordón umbilical antes de separarlo de la placenta.

Si el parto marchaba bien, la partera recogía el bebé al nacer, ayudada por la abuela o algún otro familiar próximo, casi siempre mujeres, y tras lavarlo, fajarlo y observar a la madre, lo colocaba junto a ella. La madre le procuraba calor y el primer alimento ya viendo la luz.

De producirse alguna complicación y si no cesaba la hemorragia, se avisaba al médico o a alguien que suministrara una inyección que estaba incluida en "el ajuar" que la futura madre había recibido del Instituto Nacional de Previsión (INP) a través del Seguro Obligatorio de Enfermedad.

Gracias al Trabajo Fin de Grado de Sara Llanos Blázquez, sabemos que este "ajuar", que se empezó a extender a partir de 1931 por un convenio entre INP y la Unión Farmacéutica Nacional, incluía los materiales imprescindibles para atender el nacimiento en el domicilio, lo que evitaba gastos a la mujer, garantizaba las buenas condiciones de higiene de los materiales y, además, aseguraba que las matronas dispusieran de todo lo necesario, aunque sin la capacidad de prescribir. Así, por ejemplo, el contenido del "ajuar" de 1931 estaba formado por un paquete de algodón, enrollado, esterilizado, 250 g; 1 paquete de 8 compresas de gasa de 33 x 33 cm. esterilizadas; 1 tubo de cordonete umbilical esterilizado; 1 frasco de alcohol rectificado de 95º, 150 g; 1 caja con 20 g. de talco esterilizado; 1 tubo de vaselina esterilizada; 1 ampolla de ergotina Ivón; 1 ampolla de aceite alcanforado de 0,20 g; 1 frasco de solución de algirol, 5 cc. Este kit, como lo llamaríamos hoy, se amplió algo posteriormente.

La madre tenía que reponerse del esfuerzo realizado y las energías empleadas. En algunos lugares, para procurar la recuperación se preparaba un caldo de gallina "no clueca" (existía la superstición de que la gallina tenía fiebre...).

Transcurrido un tiempo la partera regresaba a su casa y a sus quehaceres habituales.

Por fortuna, gracias a Dios, los partos han cambiado y gozan hoy de mayores garantías sanitarias. Según María Alemany, la segunda mitad del siglo XX trajo un “cambio sustancial” en el modo de vivir el parto para las mujeres, el cual tuvo su origen en las grandes transformaciones económicas y sociales, determinantes, por otro lado, en la “institucionalización de los nacimientos”, que pasaron de ser actos íntimos en el seno del hogar familiar asistidos por una matrona, a ser actos quirúrgicos y medicalizados en los centros hospitalarios.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró cada día 5 de mayo Día Internacional de la Partera.

Con este artículo he pretendido homenajear a estas valientes mujeres. Aprovecho para decir que la mujer rural, con sus remedios basados en plantas, ha ejercido también como boticaria. Unas auténticas científicas formadas por la vida en los pueblos.

Animo desde aquí a que se escriba en el blog de Quintanilla sobre las propiedades de las plantas, que no son medicamentos, pero pueden ser un buen complemento para afecciones de poca gravedad o para equilibrar la dieta.

==Bibliografía==

ALEMANY, María José. De mujeres y partos: matronas y cambio social en la segunda mitad del siglo XX. Valencia: UV, 2016.


LLANOS BLÁZQUEZ, Sara. El Seguro Obligatorio de Maternidad y su implicación para las mujeres trabajadoras y matronas de la Segunda República. Trabajo Final de Grado. Universidad de Valladolid, Facultad de Enfermería, 2015.